Almiron Pepti 400 gramos

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Nuevo producto

Almirón Pepti suero hidrolizado ha sido creado precisamente para bebés con alergia a la proteína de leche de vaca. Es más fácil de digerir y da al bebé los cuidados nutricionales que necesita.

1 Elemento

Disponible

22,56 €impuestos inc.

CARACTERISTICAS:

 

No a todos los niños le sienta bien

 

Los bebés pueden ser o alérgicos o intolerantes a la leche. Una alergia es más grave que una intolerancia, pero algunos de los síntomas son similares, dificultando así su diagnóstico.
Mientras que la alergia a la leche supone una reacción inmune a una o más de las proteínas presentes en la leche, una intolerancia no afecta al sistema inmunológico. Esta surge de la incapacidad de digerir ciertas sustancias de la leche.
Un claro ejemplo de esto es la intolerancia a la lactosa. Algunas personas producen muy poca o nada de enzima lactasa, que descompone la lactosa. Esto suele provocar  diarrea e hinchazón de estómago y gases.

Ñam Ñam dice:
En realidad, solo un 2–7,5% de los bebés menores de 1 año son alérgicos a la leche de vaca. Y en la mayoría de los casos a los 3 años ya lo habrán superado, aunque algunos la pueden tener hasta los 6-8 años. A veces puede continuar también en la edad adulta, especialmente si hay antecedentes familiares.

Cómo detectar la alergia a la leche


Si tu bebé es alérgico a la leche, reaccionará a las fórmulas lácteas a base de leche de vaca y a veces, pero muy raramente, a la leche materna (salvo que acabes de tomar algún lácteo). Los síntomas de alergia a la leche pueden consistir en calambres estomacales, vómitos, diarrea, sarpullidos, urticaria, eczemas y dificultades respiratorias.

 

Es frecuente que los bebés alérgicos a la leche de vaca lo sean también a la de cabra y otros animales, ya que contienen proteínas parecidas.

 

De momento no hay ninguna prueba sencilla que pueda detectarla, por lo que se suele optar por varios test y modificaciones en la dieta para dar con la alergia.

 

Es importante que consultes a tu pediatra si sospechas que tu bebé la padece para hacer un diagnóstico y ponerle el tratamiento adecuado.

La alimentación y las alergias a la leche


Si diagnostican a tu bebé alergia a la proteína de la leche de vaca y le estás dando el pecho, en casos contados puede que esté reaccionando a las proteínas de la leche que le estés pasando de tu alimentación a la leche materna. Si fuera éste el caso, es posible que tengas que cambiar tu alimentación, pero sólo debes hacerlo tras consultarlo con un profesional de la salud.

 

Controlar la alergia a la proteína de la leche de vaca supone eliminar todo tipo de leches de vaca de la alimentación del bebé. Esto implica acostumbrarte a leer todas las etiquetas e ingredientes de cada alimento, ya que puede estar presente donde menos te lo imaginas.

 

Si tú bebé se está alimentando de fórmulas lácteas, y le han diagnosticado alergia a la proteína de la leche de vaca, es posible que el pediatra le recete  una fórmula hidrolizada. La proteína de estás fórmulas ha sido descompuesta en partículas más pequeñas, de manera que el sistema inmunológico del bebé no los reconozca como un alérgeno (este proceso no altera el valor nutritivo  de la fórmula).

 

Almirón Pepti suero hidrolizado ha sido creado precisamente para bebés con alergia a la proteína de leche de vaca. Es más fácil de digerir y da al bebé los cuidados nutricionales que necesita.

Cómo detectar la intolerancia a la lactosa


La intolerancia a la lactosa constituye menos riesgo que la alergia aunque, al igual que ésta, sus síntomas pueden consistir en diarrea, vómitos y calambres estomacales, pero normalmente sin urticaria ni problemas respiratorios. Otra diferencia es que la intolerancia a la lactosa no se manifiesta en los análisis de sangre o en los prick tests. Aún así, la reacción del bebé será notable, aunque no tan intensa como en el caso de la alergia.

 

 

El tipo más frecuente de intolerancia a la lactosa en los bebés se denomina “intolerancia secundaria a la lactosa”. Ésta se da porque otra afección, como la gastroenteritis o la inflamación producida por la alergia a la proteína de la leche de vaca, reduce la producción de lactosa al dañar el intestino. Se trata de algo transitorio hasta que el intestino se recupera. Puede que haya que eliminar la lactosa de la alimentación en los casos graves, pero no será de forma permanente. Si ése es el caso, no dejes de consultar a tu profesional de la salud.

 

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